puente romano

El puente Romano-medieval se encuentra situado hacia el este de la localidad de Berlanga, a unos 3 km aproximadamente. Fue construido sobre el cauce del arroyo Culebras en la vía romana que unía el antiguo itinerario de Astigi (Écija) a la capital de Lusitania, la famosa Emerita Augusta (Mérida). Al parecer el itinerario era muy concurrido debido a las explotaciones mineras que existieron en esa época romana en sus inmediaciones, sobre todo explotaciones mineras de minerales tales como el plomo, hierro incluso plata en menores cantidades.

Según las investigaciones el puente puede datar de época romana; aunque en la etapa medieval se reconstruyó parcialmente con un aspecto típico del medievo. Con esa imagen el puente nos llegó a los años 40 del pasado siglo. Según fuentes fotográficas el puente estaba muy deteriorado, casi en ruinas.
Sería en los años 60, cuando el aspecto del puente cambiaría íntegramente, se llevó a cabo una restauración centrada en la reconstrucción total de su imagen.

El puente mide aproximadamente unos 55 m de largo y longitudinalmente se remata en la parte superior con pretiles.

Se trataba de una construcción de mampostería y piedra en aparejo desconcertado, con sillerías en ciertos puntos.

El conjunto se estructuraba sobre ocho arcos de ladrillo de proporciones desiguales y disposición irregular apoyando directamente sobre el lecho de rocas por el que discurre el arroyo Culebras.

Por cada costado del puente se disponen 6 tajamares o estribos, de forma y volúmenes distintos. Los de agua abajo, son los situados hacia el pueblo, de sección triangular con dos cuerpos de diseño macizo resuelto en mampostería. El del extremo izquierdo resulta diferente a los demás, y posiblemente sea el único de la época romana. Los de aguas arriba son de forma semicilíndrica con un remate cónico, y cubiertos por un enfoscado de cal.

La calzada presenta dos rampas de diferentes proporciones que culminan sobre el séptimo arco, la anchura de esta es de unos 3 m. en la zona practicable.

En 1989 fue declarado como Bien de Interés Cultural con la subcategoría de Monumento de Interés Cultural.

La imagen del puente después de la restauración de 1995 cambió puntualmente: se incorporaron vierteaguas de piedra sobre los pretiles, se pavimentó la plataforma de paso del puente y se dispusieron elementos estáticos en las entradas al mismo para evitar el paso de vehículos pesados.

Su ubicación en las proximidades del Parque Natural “Las Quinientas” hace doblemente beneficiosa su visita, pues a su vez podremos observar las distintas especies de animales y el ecosistema de lagos con aves de diferentes especies, a la vez que poder descansar en la zona de recreo (restaurante, merendero, barbacoa, albergue, etc), además de conocer una de las obras arquitectónicas romana-medieval más importantes de las cuales posee la comarca de la Campiña Sur de Extremadura.